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¿Por qué es tan importante elegir bien un hosting?

Un hosting o alojamiento es el espacio que se alquila para alojar un sitio web y que este sea visible en internet. Muchas veces, aunque parezca increíble, esta es la parte del proyecto a la que el cliente presta menos atención, por no decir ninguna atención, ya sea por desconocimiento o por desgana.

La premisa de elección de un hosting suele simplificarse en tres ideas: que sea bueno, bonito y, sobre todo, barato, lo que no deja de ser por norma general un gran error por parte del cliente y también por parte del profesional, que es el que aconseja y orienta al cliente.

Pero, vayamos por partes para entender los errores que cometemos muchas veces como profesionales y que, por ende, hacemos cometer a los clientes.

Ya nuestras abuelas nos solían decir: «Nadie da duros a cuatro pesetas», y qué razón tenían. Un hosting económico lo es porque carece de algo que posiblemente tenga otro que cuesta más dinero. Naturalmente eso no implica que un hosting económico tenga que ser malo necesariamente, pero hay que reconocer que estos hosting no te van a regalar grandes prestaciones porque sí. Pueden tener una buena velocidad de carga, pero pronto descubrirán problemas con cuellos de botella por incremento de visitas; es decir, al principio del proyecto el hosting va como un tiro, pero en cuanto crecen las visitas, el hosting va a dejar de responder de una forma eficaz.

Estos hosting baratos también pueden tener un servicio de atención al cliente malo o nulo cuando se presenta algún tipo de problema relacionado con el alojamiento, y entonces nos podemos encontrar con que solucionar un problema es un acto de fe que difícilmente se puede explicar a un cliente.

Otra de las razones por las que suelen ser más baratos es porque no incluyen servicios que otros hosting sí que incluyen. Esto a un cliente le suele dar completamente igual, y sólo será consciente de su importancia cuando aparezca un problema que afecte directamente a su actividad profesional. En ese momento es cuando nos acordamos de que la opción que era más alta de precio sí ofrecía esos servicios, y entonces vemos con pesar que, visto el problema, a lo mejor no era tan cara como parecía. 

Con esto no estamos diciendo que tengamos que comprar el hosting más caro del mercado, atendiendo a que si es tan caro tiene que ser necesariamente muy bueno. De hecho, hay empresas de hosting que se gastan auténticas burradas en publicidad para promocionar sus servicios y estos apenas ofrecen unas pocas diferencias frente a los hosting económicos.

Pero entonces, ¿cuál elegimos? Para nosotros es muy sencillo: busca, compara y si encuentras algo mejor, cómpralo. Así de simple.

En Protocultura estamos especializados en el desarrollo web basado en WordPress y por eso acotamos la búsqueda a proveedores especializados en hosting específico para WordPress. Además valoramos el servicio de asistencia técnica, algo realmente importante. Evidentemente todos prometen una asistencia personalizada y cercana, así que aquí entra en juego la búsqueda de opiniones en foros o artículos de internet (siempre con un ojo crítico y sin creernos todo lo que leamos). Por otro lado, hay que analizar los servicios que ofrecen: sistema de backup, staging, maquinas de correo, tipo de panel que ofrecen (cpanel, plesk, panel propio del hosting…), etc. No dejes nada al azar, porque luego nos podremos dar cuenta de que una mala elección del hosting puede hacer que nuestro negocio se resienta en internet, lo que puede llegar a ser dramático si gran parte de nuestro proyecto se basa en la venta online, en una área privada profesional, en plataformas de formación, etc.

Se puede pensar que para qué se necesita un hosting que haga un backup o copia de seguridad si la puedes hacer tú mismo. Pues muy sencillo: cuánto más seguro estés, menos problemas tendrás en caso de catástrofe. Por ejemplo, si tu cliente accede a la máquina de correo desde webmail y se pierden todos sus email (un problema realmente grave), podremos recuperar la máquina de correo si tu proveedor de hosting cuenta entre sus servicios con la opción de poder hacer backups.

Otro servicio muy útil que suelen ofrecer los buenos proveedores de hosting es el staging o sandbox. ¿Y qué es eso? Pues, es algo tan simple como hacer una copia de tu web y probar los cambios directamente sobre ella para comprobar que todo vaya bien y que no genere ningún problema antes de poner la web en producción. Ya sé lo que me vais a decir: qué problemas vamos a tener si actualizamos rigurosamente plugins o themes, que esa labor de actualización ya nos ofrece mucha seguridad. Claro que sí, pero esas actualizaciones pueden generar problemas o conflictos con otros plugins o incluso con los themes y hacer que la web se rompa. Creedme, esas cosas pasan, y disponer de un staging ayuda muchísimo a minimizar o evitar esa posibilidad. 

Conclusión: los hosting económicos están bien para proyectos pequeños que no van a escalar o que no van a generar nuevo contenido (siempre y cuando no se descuide el backup), y los hosting buenos y algo más caros son imprescindibles para proyectos más grandes que van a necesitar mucha más implementación de código y plugins, que van a tener previsiblemente un tráfico más denso, que van a recibir la interacción de los usuarios (comprando entradas para un evento, por ejemplo), etc.

Hemos dicho que hosting es sinónimo de alojamiento. ¿Qué prefieres? ¿Tener tu oficina virtual en un rascacielos o en una chabola?

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